¿Fantasmas?

El vulgo no entiende nada: es muy vago y no quiere pensar por sí mismo. Entretenimiento en todo momento, comida... ¿qué más puedes pedir? Tiene incluso orgullo de formar parte de este paraíso, que defenderá ondeando telas de colores y articulando «su» meditada opinión. Hasta ahora le va bien consumiendo su vida rodeado de fantasmas —como diría Max Stirner—; ¿pero creerá en fantasmas cuando no tenga nada que llevarse a la boca?, ¿cuándo no pueda evadirse más?

Con la extinción masiva de especies, la brutal perdida de suelo, el encarecimiento del petroleo y demás problemas creados, quien peor parado puede salir es quien vive en otra realidad, aunque nadie se libra.

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